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Los nuevos teléfonos para mayores se controlan a distancia

A través de una app instalada en el móvil de un familiar es posible elegir sus funciones, personalizar la apariencia e, incluso, hacer un seguimiento de su ubicación mediante GPS

Si te preguntan qué imagen tienes de un teléfono móvil para personas mayores, es muy probable que pienses en un modelo con pocas funciones: teclas grandes, sonido alto, pantalla sencilla, quizá un botón de emergencia. Sin embargo, estos dispositivos están evolucionando hacia smartphones completos, con conectividad, cámaras y aplicaciones, pero con una peculiaridad: permiten que un familiar gestione gran parte del dispositivo de forma remota.

Control remoto

Su funcionamiento es bastante simple. La persona encargada de gestionar el teléfono instala en su propio móvil una aplicación desde la que puede personalizar prácticamente todo: qué apps se puede utilizar, situar contactos en la pantalla de inicio, gestionar los contactos de emergencia, localizar en tiempo real a la persona a través de GPS…

Uno de los primeros móviles con este sistema es Maximiliana. Incluso se puede adquirir con una línea telefónica propia. Esta firma ofrece un dispositivo de Xiaomi al que se le ha incorporado un software que modifica por completo sus funciones para simplificarlas al máximo. No cuenta con menús ni opciones de ajuste y las instrucciones son siempre muy claras, para que no haya dudas. Por ejemplo, al introducir un número de teléfono, indica si corresponde al del mayor o al del familiar.

Envejecer en la era digital: inclusión o exclusión

Entre las apps que se pueden instalar figuran WhatsApp, la cámara, la galería, el buzón de SMS, YouTube o el navegador Google Chrome. Todas aparecen en la página principal en forma de iconos, situados encima de los contactos destacados, que se identifican con una foto. Basta con pulsar dos veces sobre uno de ellos para iniciar una llamada o videollamada. El volumen está siempre alto y, en caso de emergencia, solo hay que agitar el móvil para que realice automáticamente una llamada al contacto configurado. Un detalle interesante: el puerto USB incluye un adaptador que facilita la carga en una base, sin necesidad de enchufar directamente el cable.

Otras firmas como SPC, que últimamente ha dedicado bastantes esfuerzos a las personas mayores, también tienen su modelo. El SPC ZEUS 2 PRO, por ejemplo, ofrece un funcionamiento y unas prestaciones similares, aunque es más personalizable. Desde la app instalada en el móvil del familiar se puede organizar la pantalla, bloquear iconos para evitar que se borren o muevan, ajustar el tamaño de iconos y texto, modificar el volumen o configurar avisos si el dispositivo lleva mucho tiempo sin usarse o si la batería está a punto de agotarse.

En este caso, SPC integra el software en un móvil propio que, además, incorpora botones físicos para llamar y descolgar, un botón lateral en rojo para contactar hasta con cinco personas en caso de emergencia y un sistema de recordatorios de citas médicas y tomas de medicación.

Personalizados con apps

Hay otra opción para simplificar un móvil convencional y adaptarlo a las necesidades de los que requieren iconos grandes o funciones básicas: las apps. Así, Big Launcher modifica la interfaz para mostrar botones más grandes, texto más legible y accesos directos a las funciones principales; mientras que Senior Safety Phone amplía el tamaño de los menús e incluye botones de emergencia (SOS y Locate) para contactar de forma rápida con familiares o servicios de emergencias, además de ofrecer un apartado de control de la salud.

Si lo que se busca es mantener un seguimiento del estado de la persona mayor, existen apps de seguridad y localización como Confidant, que lanza videollamadas automáticas y funciona también con smartwatches; Life360, que utiliza el GPS del teléfono para conocer la ubicación exacta; RescataME, que permite enviar un aviso de peligro; o Fall Safety Pro, diseñada para detectar caídas, enviar un SMS a un familiar y activar la localización del teléfono.

Hablemos de la soledad no deseada

La soledad influye, y mucho, en la salud mental de las personas. Los seres humanos somos sociables por naturaleza, necesitamos de otros para encontrarnos bien. El aislamiento social puede llevarnos, incluso, a enfermar.

"Por lo tanto, tiene sentido que, en todas las etapas de nuestra vida, la conexión con otras personas sea fundamental hasta el punto de ser uno de los pilares para tener una salud mental estable"

¿A quién afecta la soledad no deseada?

La soledad no deseada es la situación de soledad en la que se encuentra alguien que no quiere estarlo; y no es lo mismo estar solo que sentirse solo. Esta es una problemática que abarca a todas las edades.

De hecho, de niños lo vemos en problemas como el 'bullying', donde no solo hay soledad, sino donde también encontramos un sentimiento de rechazo. Y no hay nada más doloroso que ser rechazado por alguien de tu misma especie.

Cuando crecemos, en la adolescencia, lo principal son los amigos. Y un adolescente que no se puede relacionar con otro adolescente evidentemente va a encontrarse en una situación de soledad no deseada. Cuando nos hacemos más mayores, nuestra socialización disminuye y dependemos, muchas veces, del trabajo. Y cuando nos hacemos aún más mayores esto se va complicando porque las personas mayores, en muchas ocasiones, tienen amigos a los que, por desgracia, han tenido que despedir porque han fallecido o amigos que debido a problemas de salud no pueden socializar de la manera en la que desearían.

Combatir la soledad es un trabajo de todos

El tema de combatir la soledad hoy en día es un problema, porque cuando nos hacemos adultos toda la socialización recae sobre nosotros. Nuestra vida social se reduce si nosotros no hacemos por amplificarla, pero no siempre tenemos las herramientas para llevarlo a cabo o las situaciones no se dan de la forma que se tienen que dar para que nosotros consigamos conocer a gente afín. Ahí está el problema de poner en el individuo el foco de la responsabilidad de ampliar su vida social.

"No es tan fácil porque no todo el mundo habla de cómo se siente en cuanto a la soledad y no todo el mundo busca encontrar a alguien con quien establecer una amistad"

A nivel social, a nivel educativo incluso o en el trabajo, se tienen que promover las actividades en grupo, presenciales. Y también tenemos que hacer un esfuerzo por ir a lugares presenciales. Quizás a corto plazo es mucho más cómodo entrenar desde casa, estudiar inglés desde casa, aprender incluso a pintar desde casa con un tutorial de YouTube. Pero a largo plazo no nos estamos haciendo ningún favor.

Yo recuerdo una amiga mía que me dijo: "Por mi cumpleaños no me hagas una fiesta, porque la última vez que la organicé no vino nadie". Ella me contaba que cada amigo de manera individual tenía una excusa perfecta para no acudir y que ninguno lo había hecho con maldad. Y yo pensaba: no lo han hecho con maldad, pero no lo han hecho teniéndote en cuenta. Y entonces me di cuenta de que no solo tenemos que pensar en cómo te lo vas a pasar tú, sino en cómo de importante es para la persona que te está invitando a que vayas.

Ese es el verdadero trabajo en equipo que debemos hacer todos para vencer la soledad no deseada.


Eliminemos el edadismo y la discriminación por edad

"Contrarrestar el edadismo y eliminar la discriminación por edad resultan un punto de partida para el pleno disfrute de los derechos humanos de las personas de edad", afirmó Claudia Mahler. "No puede haber dignidad ni igualdad de derechos si las personas de edad siguen considerándose principalmente beneficiarias de cuidados y apoyo que ejercen presión en los presupuestos y los recursos".

La Sra. Mahler, Experta Independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad, presentó su último informe en el 48º período de sesiones ordinarias del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, Suiza.

Según Mahler, el edadismo se manifiesta en estereotipos, prejuicios y/o discriminación contra las personas de edad basándose en la edad o en la percepción de que una persona es "mayor".

Al inicio de este año, el primer Informe mundial de las Naciones Unidas sobre el edadismo señalaba que la mitad de la población mundial discriminan a las personas de edad.

En el informe de Mahler se resalta que las políticas y leyes a menudo reflejan percepciones generalizadas de las personas de edad como beneficiarias de asistencia y cuidados. Esto sucede "pese al hecho de que estas constituyen uno de los segmentos más diversos de la población mundial".

"El edadismo está tan extendido en nuestra sociedad que en gran parte pasa desapercibido y es escasamente reconocido", aseguró la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Michelle Bachelet en su intervención en un evento paralelo que abordaba el informe y sus recomendaciones.

"Para combatir el edadismo, debemos cambiar nuestra mentalidad y cuestionar la narrativa de fragilidad, dependencia y vulnerabilidad que pesa en las personas de edad", declaró Bachelet.

Edadismo: los efectos

Según Mahler, el edadismo y la discriminación por edad "delinean profundamente las realidades que viven las personas mayores". Los pacientes mayores de la asistencia sanitaria pueden verse expuestos a un lenguaje condescendiente y despectivo por parte de los profesionales de la salud, afirmó, y las personas de edad pueden percibirse como "insignificantes, descartables y una carga para la sociedad", lo cual genera violencia, abuso y descuido.

El informe también indica que las políticas y planes de emergencia no suelen tener en cuenta la situación y necesidades de las personas de edad, lo cual da lugar a la prestación de servicios y ayuda inadecuados, con consecuencias potencialmente graves para sus vidas y su salud.

Además, el edadismo agrava otras formas de desigualdad por razones de género, discapacidad, identidad de género y sexual, origen étnico, y de otro tipo. El informe subraya que para velar porque las personas mayores aprovechen el potencial de alargar la vida con dignidad e igualdad, es importante abordar la relación que existe entre la edad avanzada y otros "ismos", como el racismo, el sexismo y el capacitismo.

La necesidad de un cambio de paradigma

El informe indica la necesidad fundamental de erradicar el edadismo y la discriminación por edad. Mahler afirma que un enfoque de derechos humanos resulta necesario a fin de pasar del paradigma del bienestar "a uno que reconozca a las personas de edad como titulares de derechos que tienen las mismas garantías de dignidad, igualdad, participación, autonomía e independencia durante toda su vida".

Para ello, el informe recomienda que los Estados aceleren el desarrollo de políticas, leyes y medidas prácticas para combatir todas las formas de edadismo y de discriminación por edad.

Mahler solicita un tratado internacional exhaustivo relativo a los derechos humanos de las personas de edad, que prohíba toda forma de discriminación por edad y que ofrezca una normativa y orientaciones sobre cómo 'fomentar, cumplir y proteger con practicidad y precisión los derechos humanos de las personas de edad'.

Las voces, perspectivas y experiencia de las personas mayores también tienen que incorporarse en la formulación de políticas, sobre todo en los aspectos que más les afectan, añadió Michelle Bachelet.

"Sociedades más inclusivas, equitativas y amigables con los mayores serán más resilientes, sostenibles, seguras y justas", concluyó.

Envejecimiento saludable

Las personas mayores sanas e independientes contribuyen al bienestar de la familia y la comunidad y constituye un mito presentarlas como receptoras pasivas de servicios sociales o de salud. Sin embargo, en los actuales momentos, el número de personas mayores aumenta exponencialmente en coyunturas socioeconómicas complejas e inciertas y sólo las intervenciones oportunas permitirán potenciar la contribución de este grupo al desarrollo social y prevenir que se convierta en un factor de crisis para la estructura sanitaria y de la seguridad social de las Américas.

El envejecimiento saludable es un proceso continuo de optimización de oportunidades para mantener y mejorar la salud física y mental, la independencia y la calidad de vida a lo largo de la vida. Aquí comienza tu texto. Puedes hacer clic en este punto y empezar a escribir.

La clave para fomentar el envejecimiento saludable es optimizar la habilidad funcional, aun cuando el envejecimiento pueda reducir las capacidades gradualmente. Para ello, proporcionar una atención integrada y centrada en la persona es fundamental.